De hecho, el propio artista puede crear de un modo inconsciente niveles de significado que plasman una forma ajena a su vivencia personal.
En tanto obra, una vez realizada la figura, posee su propia entidad que, como en tantas formas de arte o comunicación, el autor ha sido únicamente el medio para gestar un realización, una "materialización" de algo que, por más que considere propio, le trasciende.
De ahí la importancia del otro, de ti como receptor que dialoga con el mandala y mediante el cual sintonizas con líneas de pensamiento, conceptos o emociones que son tu propia vivencia y por ello recreación del hecho artístico.
Mi propuesta es sobre la clásica base 12, una estructura de polígono estrellado que evoluciona los colores centrales hacia un verde esperanzador que apunta a un futuro no escrito, a un futuro que te permita concebir opciones novedosas, innovadoras o alternativas. Una apertura de nuevas posibilidades que, como abanico, se despliegan como la flor de la libertad.
Tras contemplarlo serenamente fijando la mirada en el centro, déjate llevar por los senderos que se abren. Luego, cierra tus ojos y observa en tu interior que impresión te genera. Si te apetece, podemos dialogar sobre ello.
Si quieres disponer el patrón de este mandala para colorearlo a tu gusto puedes solicitarlo aquí o en la página de facebook de Mandalas y Talismanes.

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